Play -> Pausa -> Play -> Stop
La última vez que salí a la calle con audífonos fue en Noviembre del 2025, Rosalía acababa de lanzar su álbum Lux, daba play al salir de mi edificio, con sexo, violencia y llantas, al inicio del puente que cruza el río Danúbio venía Reliquia y desde mi punto de vista difería con ella y pensaba que el cielo nació en Deggendorf.
Todo el recorrido parecía una ruta divina con la vista al río, después el parque y así hasta llegar a Berghain que cerraba su último Love me justo cuando llegaba a mi destino, podía ser la universidad o ALDI que son los únicos lugares en donde podría estar además de mi dormitorio.
El regreso también incluía el mismo ritual; continuar la reproducción con La Perla y sabía que la última canción Magnolias terminaría con exactitud al llegar a mi edificio; Así era todos los días: Play -> Pausa -> Play -> Stop.
Llegar a casa significaba permanecer los primeros minutos en estado de, no sé si llamarlo nostalgia, tristeza o simplemente con el sentimiento a flor de piel, como si extrañara algo o a alguien que ni siquiera existe.
Con esto caí en cuenta que el estado de ánimo o el mood con el que llegaba a casa dependía en gran medida de la música que escuchara en el trayecto, esto podía llevarme a una dependencia emocional a la que no estaba dispuesta a someterme.
Así fue como a finales de Noviembre, ese mismo mes en el que Rosalía me había dado una lista de reproducción sincronizada a la perfección con mi trayecto de ida y vuelta, por primera vez y por voluntad propia salí a la calle como una salvaje, sín audifonos.
Ni siquiera puedo señalar el momento en el que pasó de ser incómodo a un momento de paz, pudo haber sido entre el segundo 10 y 15, fue como si mi mente llevara toda una vida hablándome y yo la silenciara subiendo el volumen al 100.

El cielo visto desde Deggendorf.
